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Benalmádena fue en sus orígenes un pueblo que creció alrededor de un yacimiento minero, de ahí el nombre con el que bautizaron a esta ciudad los árabes, Benalmádena significa Hijo de las minas. Eran los primeros pasos de Benalmádena Pueblo, el germen que se ha convertido hoy en día en esta gran ciudad de más de 50.000 habitantes. Si nos remitimos a las pruebas, los primeros asentamientos humanos en Benalmádena se remontan al Paleolítico Superior. Esta afirmación se desprende de los restos arqueológicos, utensilios y pinturas rupestres que se han venido encontrando en las cuevas del Toro, de Los Botijos y de La Zorrera.
Posteriormente, como en el resto de la Costa del Sol, hay constancia del paso de los Fenicios, un pueblo que tenía en el mar y en todo el litoral andaluz un mercado de expansión para su actividad económica. Los Fenicios llegaron en los siglo VIII y VII a.C y desarrollaron importantes actividades relacionadas con la economía agrícola, la ganadería y el comercio.
Más tarde fueron los romanos los que dejaron su huella en este lugar, tal y como atestigua las ruinas encontradas de salazones, una marca de identidad de los romanos que tenían en el atún y en el Garum una actividad importantísima. El Garum, una salsa que se extrae del atún rojo, era uno de los manjares de los césares en la Roma Imperial. De los romanos se conservan importantes restos en el paraje de Benal-Roma, y en laz zonas de Torremuelle y Capellanía.
Pero en este sentido debemos destacar que no fue hasta el Siglo VIII, con la llegada de los romanos, cuando se fundó esta ciudad. Benalmádena, los hijos de las minas, tal y como la bautizaron los musulmanes por el entorno minero de la zona. Los árabes dejaron un gran legado y su huella en este municipio. Fundaron lo que hoy es Benalmádena-Pueblo en la ladera de Mijas. Asimismo, los árabes poblaron de torres almenaras el litoral de la Costa del Sol, entre ellos Benalmádena.
Posteriormente, durante la Reconquista de la Península Ibérica por parte de Los Reyes Católicos, Benalmádena formó parte del Reino de Granada hasta que la localidad y el Reino de Granada fueron incorporadas a la Corona de Castilla. Esto tuvo lugar en el año 1456 de la mano del rey Enrique IV.
En el Siglo XVIII el italiano Felix Silesio fundó lo que se conoce como Arroyo de la Miel, una zona de Benalmádena que se extendió rápidamente con el desarrollo del ferrocarril entre Fuengirola y Málaga, lo cual comunicaba la región con el resto de España.
La llegada del ferrocarril a principios del siglo XX, y el boom del turismo de la segunda mitad del mismo siglo, han hecho el resto para que Benalmádena sea, a día de hoy, uno de los destinos turísticos más importantes del país.
De todas estas épocas, en Benalmádena se pueden visitar hoy en día diversos lugares de interés cultural, como las cuevas; las torres vigías, algunas árabes otras cristianas; la fábrica de salazones romana, de donde extraían el preciado garum… u otros monumentos más modernos como la Stupa Budista, la más importante de Europa Occidental; la fábrica de papel de Arroyo de la Miel, LOS Portales del Parque de la Paloma… |