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Varias cuevas, numerosos restos en playa y montaña. La huella del pasado ha dejado impregnados numerosos rincones de Benalmádena, restos desde el Paleolítico hasta los musulmanes o restos posteriores de los cristianos son cuidados en este municipio y forman parte de su patrimonio cultural y de su oferta turística. Comenzamos nuestro recorrido por las cuevas. Cinco son las cuevas de gran valor histórico que encontramos en el término municipal de Benalmádena, la Cueva de la Alquibla (descubierta en el 2000); la Cueva de la Zorrera, en cuyo espacio se han encontrado restos e indicios de que se usó con carácter funerario; la Cueva del Muro; la Cueva de Los Botijos, también llamada la Cueva de los Cacharros, presenta un excelente estado de conservación y la Cueva del Toro, un hallazgo que se encuentra en el Monte Calamorro a una altura de 600 metros. Hay restos de uso en esta cueva del neolítico. Esta cueva fue descubierta en 1969.
Dejando a un lado las cuevas nos vamos a la Playa de Arroyo de la Miel, en este lugar hay un yacimiento romano. Estas ruinas romanas tenían una importante fábrica de salazones para la elaboración del Garum, el caviar de los emperadores romanos. Por otro lado, junto a la Avenida de Erasa, encontramos otras ruinas romanas, las de Benal Roma.
Las Torres Vigías de Torrequebrada y Torremuelle también las destacamos en este apartado. La primera de ellas es musulmana, la segunda cristiana, ambas tenían un mismo fin, defender la costa de ataques e invasiones procedentes del Mediterráneo o del Norte de África.
La Plaza de España, en Arroyo de la Miel, también tiene un importante valor arqueológico, ya que fue aquí donde nació el municipio, con la construcción de las primeras casas que habitaron los trabajadores de la fábrica de papel. |